Meditación de 5 Minutos para una Relajación Profunda
Una meditación guiada de 5 minutos diseñada para cultivar rendirse a la gravedad y descansar. Tómate una pausa consciente en tu día para conectar con tu respiración y tu cuerpo, sin juzgar ni forzar ningún estado.
Before you begin
Find a comfortable position and let the guided practice unfold at an easy pace.
Read the transcript22 spoken passages
Para comenzar esta meditación para la relajación profunda, afloja cada extremidad.
Siéntate si lo prefieres, o recuéstate cómodamente: como te resulte más placentero.
Cuando tu cuerpo se sienta listo, puedes cerrar suavemente los ojos.
Con los ojos cerrados, deja de ver el descanso como una prueba que debas superar.
Primero, sintiendo que la superficie bajo de ti es totalmente segura y confiable.
Relaja los pequeños músculos del rostro, aquellos que suelen mantenerse en alerta.
¿Qué otra zona guarda tensión: el vientre, la garganta o las manos?
¿Cómo se siente bajar todas tus defensas durante unos minutos en este espacio?
En este instante estás a salvo como para despojarte de toda coraza.
Húndete en el descanso, no como una derrota, sino como un regreso a la tierra.
Silencia la necesidad de esforzarte: no tienes que controlar tus músculos.
La relajación profunda florece en cada parte donde has dejado de aferrarte.
¿Qué alivio sientes cuando dejas de sostenerte por ti mismo y te entregas?
Solo observa. Acepta. Permite. Sin juzgar el grado de relajación alcanzado.
Manteniendo los ojos cerrados, siente el aire tibio que rodea tu cuerpo.
La habitación acogiéndote, la tierra sosteniendo este lugar y tú en profundo reposo.
No hay nada que hacer ni ninguna prisa por retomar el mundo exterior.
Si la mente se distrae, está bien: regresa a la pesadez y al apoyo que te sostiene.
Estando en conexión con la gravedad, con tu respiración y con la paz de ser tú mismo.
Permites que tu cuerpo descanse profundamente. Acogiéndote con dulzura.
Permanece así: las palabras se desvanecen, la agradable pesadez se queda contigo.
Mantén los ojos cerrados y déjate cuidar por el descanso: no hay mañanas en este instante.