Meditación de 5 Minutos de Amor Propio
Una meditación guiada de 5 minutos diseñada para cultivar autoestima y ternura hacia uno mismo. Tómate una pausa consciente en tu día para conectar con tu respiración y tu cuerpo, sin juzgar ni forzar ningún estado.
Before you begin
Find a comfortable position and let the guided practice unfold at an easy pace.
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Para comenzar esta meditación de amor propio, siéntate con amabilidad hacia tu cuerpo.
Si se siente bien, apoya suavemente una mano en el centro de tu pecho.
Cuando tu cuerpo se sienta listo, puedes cerrar suavemente los ojos.
Siente la calidez de tu propia palma: ese calor ya es una forma pura de cuidado.
Observa la voz que sueles usar contigo mismo: ¿cuál es su tono en este momento?
Ya no tienes que seguir hablándote a ti mismo con tanta dureza.
Permite que surja una frase más amable. Algo que le dirías con amor a un buen amigo.
Repítela en tu interior y observa lo que sucede bajo la palma de tu mano.
El amor propio no es un premio que ganas. Es cómo te acompañas cuando te sientes vulnerable.
Tienes permiso para ser imperfecto y seguir siendo plenamente digno de amor y calidez.
Si aparece un pensamiento crítico, no luches con él. Apoya tu mano con mayor sinceridad sobre el pecho.
Y permite que responda una voz más compasiva, aunque sea suave y discreta.
Continúa ahora sintiendo la respiración moverse bajo la palma de tu mano.
Siente cómo el pecho se eleva y desciende con cada respiración.
¿Cómo sería hablarte a ti mismo como a alguien a quien jamás vas a abandonar?
Respira esa pregunta hacia tu corazón. No necesitas una respuesta elaborada.
Tu valor no es una tarea pendiente. La próxima respiración no necesita ser merecida.
Si la mente cae en viejas autocríticas, nótalo y regresa a la calidez bajo tu mano.
La amabilidad puede ser pequeña: un diálogo interno más suave, una mandíbula relajada.
Permite que tu cuerpo reciba esa ternura sin tener que demostrar nada.
Perteneces a tu propia vida. Incluyendo aquellas partes que sueles ocultar.
Permite que ese sentido de pertenencia te abrace por completo.
Ahora deja que tu atención regrese. Siente la mano en el pecho, tu asiento y la habitación — en paz contigo.
Lleva contigo esta voz interior más compasiva y gentil, mientras abres lentamente los ojos.